EL ÁRBOL QUE BUSCA RENACER, por Sabrina Edén Tesone

 Por qué adoro esta imagen? Porque es el retrato perfecto de la autosuperación y sobre la posibilidad de renacer Me veo reflejada en él. A mí, al igual que al árbol, me “ talaron” para que no pueda crecer. No me agarraron con una motosierra pero me cortaron todas las posibilidades de subsistir, me maltrataron y me humillaron desde muy pequeña, quitándome todo lo que se necesita para crecer fuerte. Fui privada de ejercer mi libre albedrío, fui privada de alimentos, de hogar y de apoyo emocional. Tuve dos sobredosis con el objetivo de acabar con mi vida. Llegó el día en que mi cuerpo no pudo más y desarrolló una enfermedad autoinmune en la cual el cuerpo  va suicidándose a sí mismo, autodestruyéndose. De pronto una mañana, la cual creí que  iba a ser como cualquier otra, me encontré paralizada y con un dolor de cabeza tan fuerte que me hacía vomitar aunque no tuviera nada en el estómago. Me trasladaron a la guardia en donde me dieron diagnóstico ( accidente cerebro vascular isquémico a causa de mi enfermedad). Estaba aterrada, hasta q ueun sabio y amable médico me tomó las manos diciéndome que no tema. En el tomógrafo sentía los ladridos de mi perro aún en mi mente, habíamos salido de emergencia y él había quedado en estado de shock por el susto. Sentí una voz, sin oírla que me decía que respire , que tenía que volver a alimentarlo, cuidarlo, acompañarlo y sostenerlo. Tras estabilizarme y salvarme la vida deciden internarme para estabilizarme. Al ceder el dolor entré en un sueño profundo. Desperté y mi marido seguía a mi lado, asustado y con una angustia que jamás había visto en sus ojos, pero estoicamente cuidándome y acompañándome, como siempre lo hizo. Me informó que le había avisado a mi mamá y me asusté, le pedí que quería ver a mi abuela, en ese momento necesitaba de su cariño y de su fe. Sin dudarlo se fue, cargó a mi abue y su silla de ruedas.

 Cuando volví a despertar, ella me estaba tomando la mano con el cariño que la caracteriza y hablándome de lo que más necesitaba en esos momentos. Me prestó un Rosario el cual aún conservo y abrazo cuando vuelvo a necesitar el abrazo de Dios . 

La bella y simpática doctora que me ingresó fue a verme y explicarme que estaba estable y que mi cuerpo había recuperado sus funciones, que si bien ellos no usaban en esos términos, la recuperación había sido milagrosa ya que perdí la mitad del cerebro durante el episodio . 

Si de algo no pudieron salvarme fue de la visita de mi familia de sangre quien además de regañarme por sufrir el ACV, también lo hizo por mostrar episodios de confusión derivados del daño cerebral Durante 17 días padecía su sadismo de herirme por placer.  Extrañaba el sol y el aire fresco en la cara.

Y extrañaba a Cartu. 

A cada momento dejaba libre una zona de la cama imaginando que él estaba ahí. Lo soñé cada noche. A veces creo que él también lo hacía y era en el sueño donde nos encontrábamos a revivir aventuras . Mi marido me acompañó cada día y se encargó de cuidar como los dioses a nuestro perrito que, afligido rehusaba alimentarse pero pudo recibirme sano y feliz demostrándome con cada acción, que nunca vamos a volver a separarnos.  Al salir las cosas no fueron más fáciles. Nos dejaron sin trabajo a mi marido y a mí y por mi parte empecé a experimentar flash backs cada vez mas a menudo y vivir en una especie de incredulidad constante. Miraba al cielo y agradecía cada momento de nuevo en casa con los seres que amo.

 Cabe preguntarse por qué creo en Dios a pesar de todo? Porque estuvo en los brazos de mi marido cuando me llevó para que me asistan y en su corazón para acompañar a nuestro perrito que, tan deprimido por las circunstancias elegía dejarse morir sin consuelo. Porque estuvo en la sabiduría del doctor que me salvó, y en su corazón al momento de tomarme las manos para que no tema Porque estuvo en la voluntad de la familia de mi marido que nos ayudó a cuidarlo y acompañarlo intentando darle alegría. Porque estuvo conmigo ayudándome a respirar hasta en el último aliento, logró que pueda volver a moverme, caminar, hablar y ver, lo que me permite ser capaz de cuidar y disfrutar a mi perro. No sólo me salvaron a mí, lo salvaron a él permitiendo que vuelva a ser acompañado de quien lo ama y lo cuida, Dios está en él cada vez que me trae alegría y se acomoda junto a mí, cuidándome y dándome la paz que tanto necesito, Dios está en mi abuela que con sueldo de jubilaba se las ingenia para proveerme comida. También está en la familia de mi marido que me incluye en reuniones cálidas y reconfortantes. Y en cada persona que me da trabajo cuando más lo necesito . También está en el amor de las dos perritas que rescatamos del olvido.

 Por eso, reconociendo la gran sabiduría del pueblo hebreo puedo citar el Talmud para reafirmar una sabia frase contenida en él : “ quien salva una vida, salva el mundo entero”.

                     Sabrina Edén Tesone


Sabrina es  una joven sancayetanense, que elige para definirse la siguiente frase: "A un hombre le pueden robar todo, menos una cosa, la última de las libetades del ser humano, la elección de su propia actitud ante cualquier tipo de circunstancia, la elección del propio camino. (Frankl,1946)

Comentarios

  1. Sabrina tu texto mueve el corazón ante el dolor, tu lucha y tu actitud resiliente. A mi personalmente me impacta tu fe, en medio de tantos esfuerzos, tienes la capacidad de descubrir a Dios en el amor y en las otras personas, cosa tan simple y maravillosa que muchos de los que practicamos cotidianamente una religión no lo logramos...gracias por compartirlo!

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  2. Fuerza Sabri....se q suena como una palabra más....xq lo he pasado...PERO VAMOS VOS PODES!!!!!!!

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  3. Has sido muy fuerte.. se q Dios pone a prueba a sus verdaderos guerreros ustedes lo son.. en especial vos Sabri. Te deseo lo Mejor siempre y ya está saliendo el sol para vos lo se y lo siento así. Abrazo d luz

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