Querida comunidad de San Cayetano..., por Silvia Machado
Con el corazón profundamente conmovido, lleno de emociones que se entrelazan entre la gratitud, la alegría y también esa tristeza inevitable que llega cuando se va alguien a quien queremos.
Como mamá de Matías,
siento en lo más hondo de mi corazón que, de algún modo, también soy parte de
esta comunidad que ustedes han construido con tanta fe, con tanta entrega y,
sobre todo, con tanto amor. Así me hicieron sentir, y muchas veces fueron mi refugio
en momentos difíciles.
Desde aquel primer día en
que mi hijo llegó a este querido pueblo, pude percibir algo especial. No era
solamente un nuevo destino pastoral: era un lugar donde lo iban a abrazar, a
cuidar, a acompañar. Y así fue. Ustedes no solo lo recibieron, sino que lo
hicieron sentir en casa. Lo rodearon de gestos sencillos pero inmensos, de
palabras oportunas, de cariño sincero. Y como mamá, no hay mayor alegría que
saber que un hijo es querido de esa manera.
Por todo eso, hoy quiero
detenerme especialmente en decirles gracias. Gracias de corazón. Gracias por
cada gesto, por cada mirada, por cada momento compartido. Gracias por haber
sido comunidad, por haber sido familia. Gracias por haber caminado junto a él
en su misión, sosteniéndolo con su fe y enriqueciéndolo con sus propias vidas.
Sé que este momento no es
fácil. Sé que no siempre se comprende y que hay un vacío que comienza a
sentirse. Porque cuando el vínculo es verdadero, la partida duele.Pero también
creo profundamente que en este momento hay un mensaje muy grande de fe.
Viene a mi corazón
aquella escena del Evangelio, cuando María Magdalena, al encontrarse con Jesús
resucitado, quiso retenerlo… y Él le dijo:“No
me retengas”No fue una negación del amor, sino todo lo contrario: fue una
invitación a vivir un amor más profundo, más libre, más confiado. Un amor que
no se aferra, sino que acompaña, bendice y confía en los caminos que Dios va
trazando.
Así, hoy también, con el
corazón lleno de amor, nos toca dejar ir. Y digo “nos toca” porque me siento
parte de ustedes. Un dejar ir, no para perder, sino para confiar.Porque todo lo
que se ha sembrado en estos años no se pierde: da y seguirá dando frutos.
Segura estoy de que
Matías se lleva en su corazón a cada uno de ustedes. Se lleva sus historias,
sus rostros, sus alegrías y sus luchas. Se lleva el cariño que le han regalado
y que lo ha marcado para siempre. Y también estoy segura de que, allá donde vaya,
habrá algo de esta comunidad viviendo en él.
Pero también quiero
decirles algo con profunda certeza: ustedes son una comunidad viva, llena de
fe, de calidez, de amor. Y todo eso que han sabido construir no depende de una
sola persona. Está en ustedes, en sus corazones, en su manera de encontrarse, de
acompañarse, de creer en este Dios que tanto nos ama.
Por eso, no tengo dudas
de que seguirán dando frutos abundantes, creciendo, sosteniéndose mutuamente y
siendo luz para otros, como lo han sido hasta ahora.
Este nuevo destino trae
para Matías una nueva misión, nuevos rostros, nuevos desafíos. Y aunque haya
distancia, sabemos que los lazos que nacen en Dios no se rompen.Por eso, les
pido que lo sigan acompañando con la oración, con ese cariño que trasciende los
kilómetros, con esa fe tan profunda que los caracteriza.
Hoy no es un adiós, Es un “hasta siempre” en el amor de Dios
Gracias, una vez más, por
todo lo que han dado, por todo lo que son. Gracias por haber sido hogar para mi
hijo. Gracias por haber tocado también mi corazón de madre, por esta amistad
tan genuina.
Que Dios los bendiga abundantemente y los siga guiando en este hermoso camino de comunidad, siempre sostenidos por la intercesión de San Cayetano y en el abrazo maternal de la Virgen.
Con todo mi cariño y eterna gratitud, los quiero inmensamente. Silvia Machado
Silvia es la mamá del querido Padre Matías quien acompañó como Párroco y Pastor, a nuestra comunidad por cinco años, tiene además otro hijo Lucas. Esa bella familia lleva en su corazón a Eduardo, esposo y padre y diácono de nuestra Iglesia que partió al encuentro del Señor hace cinco años.


Querida Silvia, los agradecidos somos nosotros, tu presencia amorosa y amable ha enriquecido a nuestra comunidad: tan cerca de tu hijo sacerdote y, a su vez, tan discreta, equilibrada y siempre con una sonrisa...Esta bella carta que nos compartes es un reflejo de tu ser: muy mamá, con un corazón agradecido... una mujer de fe: que no se paraliza ante las contingencias de la vida -aunque muchas veces puedan resultar dolorosas- sino que avanza segura no en sus fortalezas, sino por sobre todo en la certeza del Amor inquebrantable del Señor y de María. En el seno de tu familia, junto a Eduardo y Lucas, se formó un Pastor... bendita seas por siempre y gracias por todo y por permitirme publicar esta Carta dedicada a toda la comunidad...gracias!
ResponderEliminarAmén hola silvia muchas gracias x todo muy lindas palabras muy fuertes muchas bendiciones para toda su familia y muchas bendiciones para el padre matias en su nuevo camino dios y la virgencita santa filomena y el espíritu santo siempre lo protegan en su nueva comunidad muchas bendiciones para todos saludos
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