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Antiguo Bar “EL A.B.C.” , Por Pedro A. Devincenti

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  Desde el pasado remoto, desde el recuerdo surgen los ecos entrañables del viejo Bar el A.B.C. (1957-1977) con sus típicos parroquianos; gente de los más diversos oficios y trabajos, que tenían su cotidiano lugar de reunión, donde reinaban la amistad y la camaradería. También lo frecuentaban los estudiantes secundarios del cercano Instituto Domingo Faustino Sarmiento a jugar al Billargol, tomar gaseosas, algún contundente sándwich e incluso a hacer una clásica “rata”. Estas modestas rimas pretenden reflejar en alguna medida una época que pasó, pero cuyos sedimentos trascienden el tiempo… ............................................................................................................... Aún veo reflejado en mi memoria cuando…   CARLITOS se manda un vino “MINGO” un cuento se cuenta ríe prendiendo un “faso” Gino y tembleque CESAREO se sienta.   MASTRODI, perseverante embustero Y HECTOR, divagante soñador, Escuchan al “punto” forastero c...

REMALVINIZÁNDONOS POR EL CAMINO DE SANTIAGO, por Rosana Ivone González

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                    A Santiago Quintero y su fiel acompañante de ruta, Araceli González.   Parte I Todo en la vida pareciera estar impulsado por oleadas de expansión y de retracción. Todo parecería moverse al compás de un corazón en diástole y sístole. Todo pareciera fundirse en compases de acción dolorosos que socavan el alma y que luego se contraen para buscar la calma que sana heridas, mientras la mente busca aquietar los vaivenes de la vida, secando lágrimas y arrastrando las penas que amenazaron hundirnos. Algo así tal vez pasó en la vida de Santiago Quintero, marino de vocación, cuando se acercó con cierto resquemor a una familia, aquella que le había faltado de niño. Su novia le abría la puerta a sentimientos desconocidos. Una presencia maternal sin precedentes lo sorprendió con una torta de cumpleaños para celebrar sus 21 años: la primera torta de cumpleaños de su vida. Pronto ...

Una reflexión luego de un día cualquiera ... , por Marcelo Musarra

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          Todos los días... Yo diría ...cada mañana que despierto y que es un nuevo dia... no dejo de pensar y de sentir que soy esa clase de persona que le da pelea a la vida, que lucha en silencio, el que extraña  cosas que ya no podrán ser.  Ese que extraña muchísimo a los que ama y el que olvida a quienes lo olvidaron, el que se rompió en mil pedazos cuando la vida lo sacudió con la peor pedrada. Trato y trabajo para no tener rencores, ese que se enoja fácil y se desenoja más fácil pero no pierde la memoria.  Ese que se preocupa por todos porque todos los suyos son un pedazo de si mismo, aunque no sea correspondido de la misma manera. Ese  que ama, más allá de mí mismo sin importar cuanto amor hay del otro lado de la acera pero que está aprendiendo a distinguir quien si, quien no.  Ese que ve más allá de las máscaras por mucho que se quieran disfrazar. Ese el que sostiene las raíces aunque le hayan nacido alas. Soy la n...

Al amigo con cariño, por Pedro Alberto Devincenti

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  En un verano desolado de muerte precoz, te fuiste amigo Humberto. A vos, que te gustaba tanto ser amigo de tus amigos, siempre pleno de inquietudes, facetas y afectuosa camaradería; con la humorada oportuna a flor de piel. Tu voz surera llegaba cálida en la música que corría caudalosa por tus venas de sangre azul   y oro y pura estirpe futbolera, era tu esencia de deportista cabal. Por cierto que también tuviste la dichosa capacidad y visión de haber formado una familia linda y rumorosa que te acompañó hasta el postrer aliento. Las arenas movedizas de la política supieron de tu batallar, con tu ética, idealismo y sentido solidario, y hasta último momento trabajaste las doradas espigas de oro para el pan nuestro de cada día. Seguirás viviendo en cada uno de los que tuvimos el privilegio de ser tus amigos; querido e inolvidable Humberto.                      ...

ROSITA, EL PIANO O UNA REBELDÍA, por SILVIA TRAVAGLIA

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  No sé que edad tenía, tal vez 6 años o 7 .Yo no sé si lo pedí, si sé que me parecía  natural que me mandaran a estudiar piano en una casa donde se escuchaba mucha música clásica y ópera. Se acostumbraba para las niñas, en la época, mandarlas a estudiar ballet. Mi mamá decía que esa práctica deformaba el cuerpo, yo pensaba lo contrario, me parecía hermoso ver esas estilizadas bailarinas tan etéreas y tan bellas. Pero fue el piano.  Lo primero que recuerdo en relación a eso es un pianito rosa de juguete, que me trajeron los Reyes y al que aporreaba sin piedad.     Quién sabe qué pensaba que le quería extraer, lo que sí recuerdo es que me daba perfecta cuenta de que no sonaba como los de verdad. No había chance de que se pareciera mínimamente al sonido de las bellas melodías que acostumbraba a escuchar y eso me frustraba.  Me llevaron a estudiar piano a lo de la profesora Rosa Bruzzone Ponte, Rosita, considerada como la mejor por mucha gente ...