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Arraigo, por Magalí Di Croce

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                                     Para mí es fundamental vivir cada día bien, sintiéndome parte de la comunidad, no es la expectativa de un viaje, o una vacación o un evento importante el motor que me impulsa.  Nada de eso, aunque me pueda resultar interesante hacer un viaje, o una vacación  o vivir un evento especial ,  lo que profundamente a mí me da paz y felicidad es vivir cada día donde siento que es mi lugar, mi único lugar, y la palabra que define ese sentir tan profundo es arraigo…arraigo, cómo el árbol que echa raíces en la tierra, como una unión indisoluble honda, intensa, plena.  Desde siempre he tenido ese sentimiento, que en realidad es mucho más que un sentimiento, es parte de mi esencia, es pertenencia y es con mi pueblo San Cayetano.  Qué tiene de particular San Cayetano?... quizá nada, simplemente es mi lugar, donde pertenezco....

Cosas de la memoria (para Yoli y Jorge), por Silvia Travaglia

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Fotografía del Acto de Fin de curso del IDFS, Yoli en el piano, y nosotros en el coro Es tan extraña la memoria... Me gustaría poder recordar a San Cayetano con la frescura y nitidez que leo en algunos relatos de este Blog. Como si una cámara pasara por los barrios filmando un documental del pasado, recordando sitios, nombres, situaciones, emociones prístinas, intactas... Pero no me sucede así, y a veces me siento un poco culpable por ello. Cómo no me voy a acordar de fulano? pero sí... él que vivía en la esquina de... que se casó con tal... te acordás que la hija...??? a mi me parece que me hablan de otro planeta por momentos, pero en otros momentos recuerdo cosas que no sabía que tenía guardadas. Cuando eso sucede el recuerdo adquiere nitidez y una calidad afectiva importante. Estoy tratando de recordar cuando participé en el coro del Colegio Secundario (al que no le decíamos el Instituto en los sesenti...tantos)y sólo tengo fragmentos, así que...

MI viejo vecindario, por Román Eduardo Rossetti

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Fotografía mía en un un trigal....                                         Nací en ese querido pueblo llamado San Cayetano, en los inicios de la primavera de 1962, mi casa situada en calle Moreno casi 25 de Mayo, evoco con la nostalgia del pago chico de manera especial, las vivencias imborrables de sucesos pueblerinos, más aún en el vecindario de la estación de trenes, con unos ocho años dotado de un espíritu inquieto, desarrollo una intrépida recorrida por mi viejo vecindario, llevo grabado en mi oído el ulular de la sirena instalada en los techos de la Estación de Servicio YPF de Tomas Cuesta en las horas de la mañana 8, 12 y por la tarde 15, 19 marcando cada inicio y finalización de la jornada laboral, un sinnúmero de trabajadores en sus bicicletas o caminando con rumbo a sus hogares.  Todos son protagonistas de la vida que van colmando historias. No puedo dejar ...

Servicio, por Eugenia Marchesín

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En esta fotografía estoy con Coca Destéfano, le estoy  "ayudando" a preparar la mesa para cirugía...debieron hacerme un trajecito de enfermera...                                                                            Tres Arroyos-1949.. - “ Mamá, me dijeron que en San Cayetano no hay enfermero, vamos? Con un noviazgo terminado y una madre viuda dispuesta a seguirlo, partieron a probar suerte al pueblo vecino. Llegaron a San Cayetano con unas pocas pilchas dentro de un pañuelo grande, atado por sus 4 puntas. Ella era doña Ester( mi abuela paterna), él era Tito( mi papá). El stud para caballos que había detrás del edificio, pronto se transformó en su casa, al otro extremo se construyó la morgue...

Nuestro viaje a Dinamarca, por Violeta Andersen

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Nuestra fotografía sendados en la piedra que, según dicen, estuvo sentada nuestra Reina Margarita                                                  Me llamo Violeta Andersen y mi esposo Pablo Skousen. Estando nuestra hija Patricia en Dinamarca, viajamos con Pablo hacia allí. Debo aclarar que Patricia trabajó en tres partes para  ahorrar y ¡comprar los pasajes para nosotros dos de regalo! Desde San Cayetano a Buenos Aires fuimos en remisse. A pesar de que yo juraba que nunca subiría a un avión, tuve que aguantarme el temor y volar por primera vez. Creo que venció la alegría y la emoción de viajar, porque el traslado por el aire…por las alturas…no tuvo ningún inconveniente. Estuvimos los primeros quince días en Copenhague, alojados en el departamento del patrón de Patricia, que estaba internado por una operación.  Fuimos a visitarlo y le llevamos ...

La Playa sin Luna...por Magalí Di Croce

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 Muchos terapeutas aseguran que tener mascotas prolonga la vida, da mejor calidad de vida, hace bien….  De chica tenía locura con los gatos y siempre tenía uno, en casa y también en casa de los abuelos había siempre un gato…Confite, Mini, y muchos muchos más…  Cuando María Magalí tenía cinco años, venían con Osvaldo de nadar en el Ciclista, un mediodía de muchísimo calor, y al bajar del auto descubrió un perrito cachorro abandonado y, en complicidad con su padre, lo entró a casa…para darle agua, algo de comer…. Ni bien lo vi dije: “-Ese perro vuela de acá, le dan agua, comida y vuela-”, más allá de que evidentemente mi autoridad no es tomada en serio y de que los perros no vuelan…   María Magalí se volvió loca con el perrito, era un cachorrito bellísimo, peludito, y le puso nombre: “Toby” …  La cosa venía brava…con nombre era más difícil de que lo largue…ya estaba adoptado… a la tarde vino Susana a tomar sol y con ella...

Los 80 (en lenguaje de esa época), por Silvia Travaglia

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                                       En 1983 fui titularizada, después de varias suplencias, como Asistente Educacional en la escuela Nº 28 de Florencio Varela, quedaba cerca del Cruce de Varela y viajábamos a dedo desde La Plata, todas las que trabajábamos en esos lugares.  En esos 11 años que trabajé en esa zona pasaron un montón de cosas que cambiaron mi modo de ver la vida para siempre (y no estoy demasiado segura si fue para bien).  De todo lo que viví hoy elegí dos anécdotas.  La escuela era de esas construcciones modulares, no tenía espacio para Dirección ni mucho menos para Gabinete. Ambos funcionaban en aulas a las que se les ponían una o dos bibliotecas para dividir y hacer un sucucho, poco íntimo, pero que separaba del resto del aula, donde se daba clase.  A poco de transcurrido el año, advierto que me era muy difícil hacer mi trabajo así. ent...