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MODO AVIÓN, por Federico Schmidt

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Llevo días pensando en qué escribir… e indudablemente, mis recientes 35 vueltas al Sol, me han hecho socavar en lo más profundo de mi ser; que es hora de hacer una reflexión en alto. Y...creo, que la voy a hacer. Sin embargo, me pregunto…¿Por qué vacilé tanto esta vez para escribir algo? Sin lugar a dudas, debe ser el efecto Cuarentena. Si miramos hacia atrás, en 1348, la peste negra o peste bubónica cayó sobre Florencia y siete mujeres y tres hombres jóvenes huyeron de la ciudad para refugiarse en una villa campestre. ¿Qué hicieron en aquellos tiempos en los que no había Netflix, ni Facebook, ni Twitter, ni Whatsapp?. Los jóvenes florentinos se entretuvieron contando cuentos durante diez días. Cien cuentos para ser exactos y el libro que recoge aquellos relatos se llama"‘Decamerón", por Giovanni Boccaccio. Entre los temas de los cuentos dijeron presente: el amor erótico y el amor trágico, la inteligencia humana y la fortuna. ¡Wow! ¡Cuánta riqueza de contenidos en ese l...

Extrañando ando, por Ana Delia Rodríguez

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  Extrañando ando mi vida sin cuarentena…. Ya me cansé de las maratones gastronómicas, de la lavandina que me dejó sin huellas dactilares, de acostarme y levantarme a cualquier hora. Quiero de regreso mi vida ordinaria, con la rutina de cada día, y de la que antes me quejaba…  Por eso quiero relatarles uno de esos días comunes, que ahora me parecen extraordinarios.  Como cada mañana, hago un desayuno light, café, jugo de naranjas y una tostada y me meto a la ducha, y ahí empieza el calvario de la gorda. Champú de almendras, acondicionador de nueces de macadamia y jabón de castañas. Salgo, me seco y me paso crema humectante de pera silvestre y chocolate ( un envase me alcanza para una pasada en mi extensa anatomía). Y ahí me pregunto: ¿ ¿Que soy? ¿Una torta vegana? ¿ Cómo carajo hacés dieta si desde que te levantás te meten por los ojos y la nariz imágenes y olores a comida? Y doy gracias que no han inventado el champú de choripán o la crema nutritiva de ravioles!...

La Pantera Rosa (Segunda Parte) por Rosana González

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                            Pincelada autobiográfica en rosa (Brochazo 2) La pereza no es buena aliada pero me faltaba lucidez para comprobarlo. Fue por eso que en más de una ocasión opté por dejar apoyada mi bicicleta en la pared exterior -como antes- incluso con los libros que usaría al día siguiente, en las primeras clases de la mañana. Nuevas advertencias de madre. Misma indolencia de hija. Y la profecía se cumplió de modo inexorable una vez más. Nadie escapa a su destino cuando la verdad se revela de antemano. Y así fue: desapareció una noche, sin dejar una estela de luz rosada que me permitiera seguir su rastro incierto. No podría afirmar que no me dolió pero me lo había ganado una vez más por pelotuda (sabrás disculparme, lector, pero no cabe aquí la palabra negligente: para los argentinos el primer adjetivo tiene una potencia insustituible y nuestro querido Fontanarrosa me justificaría). De este modo, ...

La Pantera Rosa (Primera Parte), por Rosana González

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Pincelada autobiográfica en rosa (Brochazo 1) Parece abrirse un mundo de infinitas posibilidades cuando comenzamos a trabajar después de haber atravesado la aventura de estudiar en otra ciudad. Retornar al lugar que nos vio crecer abre nuevos desafíos para estrenar un título con un campo de acción garantizado. Ya era profesora en Lengua y Literatura. Atrás quedaban las vivencias doradas de aquel tramo donde se afianzaron amistades, hermanadas por logros y sinsabores. Esos lazos que anudan muy fuerte desde el corazón para anclar alegremente en el alma. El tiempo se había encargado de diluir muy rápido la ansiedad y nostalgia inicial, devorando en pocos años la llegada a la meta. Quedarme en aquella ciudad fue tentador pero nunca había entrado en mis planes. Mi propósito era desplegar mi vocación donde hiciera falta. Y la verdad es que no había especialistas en la materia en aquel entonces en San Cayetano y me esperaban con los brazos abiertos. Fue así que se fue desplegand...

El Bien Común, el Bien individual y la crisis, por Magalí Di Croce

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Siempre me movilizó la teoría del Bien Común, analizar el Bien Común, comprendiendo que el Bien Común debe necesariamente estar por encima de los intereses personales, sean éstos egoístas o no , y a su vez que no debe estar reñido con el bien personal o individual, sino que deben ambos complementarse, ambos son para el bien de la persona, sujeto de derechos y libertades.  El Bien Común es el bien de todos, todos, sin exclusiones, no el bien de la mayoría, no el bien de los que mandan, no el bien de los privilegiados, no, el Bien Común es el Bien de Todos.  El Derecho es un instrumento para el bien común, y cuanto más civilizado y humanizado está un pueblo, cada vez es menos necesaria la coacción, sino que es la convicción, la que impulsa a respetar las normas que construyen, y sostienen el Bien Común.  En este tiempo de Pandemia, de cuarentena obligatoria, me viene a la mente la noción de Bien Común. Considero adecuadas e indis...

Recordando a Malvinas con nostalgia de niño... , por Jorge Dip

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Fotografía de Jorge, en momentos de hacerle una entrevista a Gustavo Acacio, sancayetanense que estuvo en  la Guerra Malvinas Después de hacer berrinches durante un año y no querer subir al colectivo de la Municipalidad que transportaba alumnos a los jardines de infantes, llorar y patalear, tironear la camisa del chofer Francois, abandonar el primer año de preescolar, finalmente empecé la experiencia educativa.  A los pocos días de ser alumno del Jardín N° 901, el de la Avenida San Martín, yendo para el Parque del Club Independiente para que se ubiquen sancayetanenses o pidan referencia quienes nos visitan, me tocó vivir una experiencia imborrable.  No fue una canción infantil, ni el juego que nos enseñaban con tanta dedicación y paciencia las “señoritas” como se les decía a las docentes. Tampoco el paso obligado por una estructura de metal que había formado parte de una carroza de festivales infantiles, a la que se conocía como “el cohete”, porque eso era....

MARAVILLOSO, por Eugenia Marchesín

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..."Muchos me han preguntado si estoy buscando un lugar para echar raíces, pero porqué habría de hacerlo? Las plantas, prisioneras de vivir y ver siempre un mismo paisaje, las tienen. Yo tengo pies que me han llevado a lugares inimaginables. Entonces no quiero tener raíces..." Pensaba en esto que alguna vez leí, mientras mi primer día en la montaña, llegaba a su fin. Sentada sobre una verde y robusta yareta, con mi mano esguinzada dentro del agua helada de un arroyo, miraba una flor que curioseaba por entre las rocas... "No hay nada de malo en tener raíces, pero hay mucho de bueno en tener pies. Las raíces me muestran de donde vengo pero mis pies me marcan hacia donde voy"... El relincho de los caballos hicieron que me olvide de las raíces y confirme mi aprecio por la libertad. - "Por dónde andará Maravilloso?"...Lo reconozco por las medias blancas que usa elegantemente en sus 4 patas, por esa manch...