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Silencio en el Pueblo, por Marcelo Musarra

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Nuestras calles se van cubriendo de noche, solo se escucha el sonido del silencio que caracteriza a este lugar , salgo a escucharlo porque me encanta, cada uno está en su casa , yo me dejo llevar por el silencio sentado en ni reposera; en un patio rodeados de hermosas plantas y que cada vez que vengo me abrazan y me animan a volver cuando debo regresar y que, por otro lado, marcará la historia que comienza a escribirse y pienso este lugar "me hizo lugar" y nació una nueva familia , volé y concreté proyectos . San Cayetano es para mí sinónimo de muchas cosas, trabajo, bienestar espiritual, solidaridad, empatía, creatividad. Era un absoluto desconocido y de pronto su gente empezó a saludarme , a darme la mano, a preguntarme ¿lo llevo? y yo responder nos conocemos???? Pero si hombre "usted es el del museo" y ese soy yo . El del museo, el esposo , el profe, el sobrino politico, el abuelo del corazón, el amigo de la ciudad del cemento. ...

Mis Recuerdos (Carlitos Rodríguez), por Silvia Travaglia

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Hay algunas personas que recuerdo muy especialmente. No tiene que ver con que haya tenido relación directa con ellos, sino con que, cada vez que iba a San Cayetano, los encontraba ahì, del mismo modo y como eternos en su ser.  Carlos Rodríguez era uno de ellos. Lo recuerdo desde muy chica, él trabajaba en lo de Don Emilio Linares, La Palma. Junto con uno de sus hijos, traía pedidos a domicilio.  Quizás porque era niña y porque lo merecía, me parecía un hombre muy bello y muy amable. Tengo en especial un recuerdo de un Día de Reyes. Por ese entonces yo creía a medias, dudaba de quienes hacían esos regalos que recibíamos. En la escena a la que me refiero, tanto él como uno de los hermanos Linares estaban disfrazados de Reyes Magos. Para mí era mágico de verdad... hasta que don Andrea Pastorino, el padre de Luciano, abuelo de Roberto, riendo a carcajadas dijo " Este Carlitos!!!". Era Carlitos Rodríguez y me daba cuenta a traves de su máscara. Mi ilusión ya cayó por ...

MODO AVIÓN, por Federico Schmidt

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Llevo días pensando en qué escribir… e indudablemente, mis recientes 35 vueltas al Sol, me han hecho socavar en lo más profundo de mi ser; que es hora de hacer una reflexión en alto. Y...creo, que la voy a hacer. Sin embargo, me pregunto…¿Por qué vacilé tanto esta vez para escribir algo? Sin lugar a dudas, debe ser el efecto Cuarentena. Si miramos hacia atrás, en 1348, la peste negra o peste bubónica cayó sobre Florencia y siete mujeres y tres hombres jóvenes huyeron de la ciudad para refugiarse en una villa campestre. ¿Qué hicieron en aquellos tiempos en los que no había Netflix, ni Facebook, ni Twitter, ni Whatsapp?. Los jóvenes florentinos se entretuvieron contando cuentos durante diez días. Cien cuentos para ser exactos y el libro que recoge aquellos relatos se llama"‘Decamerón", por Giovanni Boccaccio. Entre los temas de los cuentos dijeron presente: el amor erótico y el amor trágico, la inteligencia humana y la fortuna. ¡Wow! ¡Cuánta riqueza de contenidos en ese l...

Extrañando ando, por Ana Delia Rodríguez

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  Extrañando ando mi vida sin cuarentena…. Ya me cansé de las maratones gastronómicas, de la lavandina que me dejó sin huellas dactilares, de acostarme y levantarme a cualquier hora. Quiero de regreso mi vida ordinaria, con la rutina de cada día, y de la que antes me quejaba…  Por eso quiero relatarles uno de esos días comunes, que ahora me parecen extraordinarios.  Como cada mañana, hago un desayuno light, café, jugo de naranjas y una tostada y me meto a la ducha, y ahí empieza el calvario de la gorda. Champú de almendras, acondicionador de nueces de macadamia y jabón de castañas. Salgo, me seco y me paso crema humectante de pera silvestre y chocolate ( un envase me alcanza para una pasada en mi extensa anatomía). Y ahí me pregunto: ¿ ¿Que soy? ¿Una torta vegana? ¿ Cómo carajo hacés dieta si desde que te levantás te meten por los ojos y la nariz imágenes y olores a comida? Y doy gracias que no han inventado el champú de choripán o la crema nutritiva de ravioles!...

La Pantera Rosa (Segunda Parte) por Rosana González

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                            Pincelada autobiográfica en rosa (Brochazo 2) La pereza no es buena aliada pero me faltaba lucidez para comprobarlo. Fue por eso que en más de una ocasión opté por dejar apoyada mi bicicleta en la pared exterior -como antes- incluso con los libros que usaría al día siguiente, en las primeras clases de la mañana. Nuevas advertencias de madre. Misma indolencia de hija. Y la profecía se cumplió de modo inexorable una vez más. Nadie escapa a su destino cuando la verdad se revela de antemano. Y así fue: desapareció una noche, sin dejar una estela de luz rosada que me permitiera seguir su rastro incierto. No podría afirmar que no me dolió pero me lo había ganado una vez más por pelotuda (sabrás disculparme, lector, pero no cabe aquí la palabra negligente: para los argentinos el primer adjetivo tiene una potencia insustituible y nuestro querido Fontanarrosa me justificaría). De este modo, ...

La Pantera Rosa (Primera Parte), por Rosana González

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Pincelada autobiográfica en rosa (Brochazo 1) Parece abrirse un mundo de infinitas posibilidades cuando comenzamos a trabajar después de haber atravesado la aventura de estudiar en otra ciudad. Retornar al lugar que nos vio crecer abre nuevos desafíos para estrenar un título con un campo de acción garantizado. Ya era profesora en Lengua y Literatura. Atrás quedaban las vivencias doradas de aquel tramo donde se afianzaron amistades, hermanadas por logros y sinsabores. Esos lazos que anudan muy fuerte desde el corazón para anclar alegremente en el alma. El tiempo se había encargado de diluir muy rápido la ansiedad y nostalgia inicial, devorando en pocos años la llegada a la meta. Quedarme en aquella ciudad fue tentador pero nunca había entrado en mis planes. Mi propósito era desplegar mi vocación donde hiciera falta. Y la verdad es que no había especialistas en la materia en aquel entonces en San Cayetano y me esperaban con los brazos abiertos. Fue así que se fue desplegand...

El Bien Común, el Bien individual y la crisis, por Magalí Di Croce

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Siempre me movilizó la teoría del Bien Común, analizar el Bien Común, comprendiendo que el Bien Común debe necesariamente estar por encima de los intereses personales, sean éstos egoístas o no , y a su vez que no debe estar reñido con el bien personal o individual, sino que deben ambos complementarse, ambos son para el bien de la persona, sujeto de derechos y libertades.  El Bien Común es el bien de todos, todos, sin exclusiones, no el bien de la mayoría, no el bien de los que mandan, no el bien de los privilegiados, no, el Bien Común es el Bien de Todos.  El Derecho es un instrumento para el bien común, y cuanto más civilizado y humanizado está un pueblo, cada vez es menos necesaria la coacción, sino que es la convicción, la que impulsa a respetar las normas que construyen, y sostienen el Bien Común.  En este tiempo de Pandemia, de cuarentena obligatoria, me viene a la mente la noción de Bien Común. Considero adecuadas e indis...