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Aprendizajes en la Capilla San Roque, por Jorge Dip

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            En la línea de la vida, llena de espacios imperceptibles a la memoria, hay mojones inalterables que residen en nuestro disco rígido para tomar decisiones trascendentales.  Esa golosina compartida de corazón en un patio escolar, la mano tendida cuando el amigo se cae bajo el peso de la mochila, recoger un paquete que se le cae de manera accidental a una señora que apresurada por los mandados no mide sus movimientos...Pequeñas acciones que definirán nuestros valores de adultos y son heredados o enseñados por quienes forman parte de nuestro vínculo afectivo.  Hay contextos históricos que nos ponen a prueba, como el año 1989 cuando nuestro país transitaba una crisis económica dura, de esas que duelen a los de abajo más que a nadie porque no permiten que el alimento llegue a la mesa del laburante, y mucho menos a los viejos.  Con el título de jubilado en el hombro, debiendo ser un honor tras años de intenso trabajo, no falta...

El Molino, por Noelia Peón

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Cómo me gustan los molinos. Quizás porque inconscientemente me hacen viajar en el tiempo, me recuerdan a todos los momentos que viví en el campo con mi mama, mis hermanos/as y mis abuelos Carlos y Betty. Quizás porque me trae al pensamiento aquellas tardes jugando felices con barro, latas o cualquier cosa que encontrábamos.  Si nos habremos “turnado” para ir a pasar las vacaciones allá; la de navidades y fin de años que pasamos. Recuerdo que mama contrataba un remisse, nos subíamos todos, hasta los perros llevábamos e íbamos a festejar al campo. Los abuelos eran los “caseros” de la estancia “El Pino”, la abuela cocinaba para todo el personal.  Cómo olvidar la hora del llamado para avisar que estaba la comida, era una pelea entre mis hermanos y yo para ver quien tocaba la campana.  Vienen a mi mente las mañanas de carneada, los paseos por el gallinero, el olor a salamandra, los postres caseros de la abuela, los paseos a caballo, los partiditos de fútbol, c...

Mi calle en el mundo, por Marianela Moyano

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Esta fotografía  de nuestra calle es gentileza de Susy Cisneros Barrio: Malvinas. Calle: …………………….. Es la calle interna, la 25 bis, la calle sin nombre…  Esa calle es la venita de mi barrio, de mis juegos, de mi infancia. Es mi calle en el mundo.  Es la que divide las casitas todas parecidas, casas de barrio municipal… La que ha tejido lazos entre familias, cuando íbamos y veníamos de una casa a la otra:  porque nos faltaba un huevo, un limón o una tacita de azúcar,  porque necesitábamos hacer un llamadito y pedimos usar el teléfono, porque había una ropa que los nuestros o nuestras ya no usaban más y por ahí podía servirles a tus nenes o nenas, la que cruzamos porque vimos el móvil de la policía o la ambulancia en la puerta y nos acercamos para saber si estaba todo bien, si necesitaban algo, la que nos convocó detrás de una nota cuando pedimos que nos llegara el asfalto.  Es esa calle la que nos ha unido durante tanto tiempo, desde los...

Pentecostés en mi vida, por Magalí Di Croce

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Ya llega Pentecostés, esta noche de sábado sería la Vigilia…y lamento que estemos en aislamiento y no podamos disfrutar juntos en la comunidad parroquial, que no podamos celebrar la llegada del Espíritu Santo que nos une como Iglesia y nos enciende el fuego de la fe, del compromiso cristiano…  Estamos como en un Retiro…pero no es un Retiro… y me viene a la mente cuando conocí al Espíritu Santo, justamente en un Retiro… ahí conocí al Gran Desconocido..  Yo tenía 25 años y me había vuelto al pueblo, hacía dos años que me había recibido de abogada…no tenía trabajo, mis amigas aún estaban estudiando afuera y las que vivían acá, casadas con hijos pequeños, con sus realidades diferentes, cada cual estaba en sus cosas, en su mundo…  Así que me sobraba el tiempo…me puse a hacer la carrera de Magisterio, en el ISFD Nº 65 que recién se creaba como una extensión…como estaba dando clases de Introducción al Derecho e Introducción a la Economía, en la Escuela Medi...

La dignidad humana, por Magalí Di Croce

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La dignidad humana es el eje de todos nuestros derechos.  Es la base para la concreción de nuestros derechos, es el ser persona.  Desde el punto de vista del derecho es fundamental el concepto de dignidad humana, porque en relación a esta dignidad que nos pertenece, nos pertenecen también los derechos naturales o humanos.  Pero la dignidad humana también se ve expresada en nuestro proceder, y ahí ya toma otra dimensión, que es mucho más profunda que la legal, es la dimensión ética y moral.  Desde que el mundo es mundo hemos visto, y aún en nosotros mismos, infinidad de actitudes que nos elevan u otras que nos degradan, pienso en Los Miserables de Víctor Hugo de 1862 y también mucho antes – y después…hasta la actualidad- en tantas contradicciones del ser humano como el racismo, la difamación, la xenofobia, la trata de personas, y muchísimas otras formas en que la dignidad humana es avasallada, tratada como mercancía, desconocida, aplastada o mancillad...

El Templo, por Magalí Di Croce

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Cuando cada 9 de noviembre la Iglesia celebra la “dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán”, la primera Basílica de la Iglesia en ser construida después del edicto del emperador Constantino en el año 313 que permitió a los católicos ejercer libremente la religión, reflexionamos sobre el valor que tiene para nosotros el Templo.  El Templo, que nos reúne, nos cobija, nos espera, nos abre sus puertas, para la Celebración de la Eucaristía, para la Adoración Eucarística, para orar en un lugar más propicio e íntimo, el Templo que nos recibe tanto individual como comunitariamente, para encontrarnos con el Señor.  El Templo, donde se celebran la mayoría de nuestros sacramentos y los de nuestros seres queridos: los bautismos, las Primeras Comuniones y Confirmaciones, los matrimonios, las confesiones y reconciliaciones, las ordenaciones sacerdotales y laicales…  El Templo, donde despedimos a nuestros seres queridos.  El Templo, que nos acoge como somos...

Es momento de unidad, por Magalí Di Croce

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Estamos en aislamiento pero no estamos solos  Estamos en aislamiento y, sin embargo, debemos estar más unidos que nunca…  Estamos en aislamiento de los cuerpos, no del corazón…  Estamos en aislamiento social, preventivo y obligatorio, pero podemos a su vez, estar muy cerca unos de otros…  Este es el momento propicio para que florezca la empatía – y de hecho está sucediendo- la generosidad, las voces amables, la calidez de la palabra que abraza a la distancia, la capacidad de compartir desde el saludo o un barbijo, hasta una receta o un plato de comida, desde una charla con el que está solo, hasta una sonrisa con el que está triste, o la capacidad de escucha…  Es el momento de “ver” al otro, de apoyarnos, ayudarnos, de evitar críticas estériles, ser positivos, conciliadores, aún con los que piensen de otra forma.  Este es el momento de elevar juntos una oración aun cuando nuestra fe sea diferente  Es el momento de ver lo bue...